viernes, junio 21, 2013

Uh...

De pronto extrañé mi viejo y amado blog, y pues, nada. Aquí vine a dejar esto.







Que raro es cuando algo que alguna vez (mucho tiempo, muchos años, muchas personas) fue tan importante, tan presente y tan angular para uno, poco a poco se vuelva un recuerdo.

Como todo, pues.


Yo.




martes, octubre 16, 2012

De nada.


Es curioso, desde hace un tiempo en twitter (hey, ya todos estamos en twitter, de hecho, no sé que estoy haciendo aquí) he notado una alza en azotes, quejas y un aumento general en la cantidad de arena vaginal y el mame. Y está bien, para eso inventé twitter. 

De nada.

En lo personal me parece curioso porque, por el momento (y también desde hace un tiempo), no he usado twitter para quejarme. Y no es que me falten motivos -porque el mame y la quejadera siempre, siempre encuentran pretextos-, simplemente, no me encuentro con ánimos. No sé si se debe a la edad, a lo decrepito, a lo senil o a la edad, pero no le veo el caso. Podría decir que he alcanzado, a base de patadas en el culo, un nirvana online en el que sólo hay cabida para banalidades y sexo anal.

Y respeto a los que lo hacen, en verdad; cada quien hace lo que puede para sanarse o –en su caso- destruirse. Yo mismo he usado twitter como tiradero mental muchas veces y me ha servido, por eso me agradezco el haberlo inventado.

De nada.

Yo sólo venía a dejar esta pequeñísima reflexión y a quitarle un poco de polvo a este lugar, pero ya estando aquí, me doy cuenta de cuanto me ha atrofiado twitter para escribir. Antes, cuando este blog y yo éramos más jóvenes y más bellos, las palabras fluían como un frio manantial de la montaña bajando por las rocas hasta convertirse en un claro riachuelo en medio de un hermoso valle en donde los niños reían,  jugaban y se orinaban; las estupideces brotaban de mis dedos tan fácilmente como brota el sudor de una gorda comiendo pozole. Pero ¿ahora?, ahora no, ahora me cuesta, ahora siento que en cualquier momento me pasaré de los 140 caracteres y entonces tendré que reescribir las palabras, reordenar las ideas, cambiar mi percepción de la vida o, como casi siempre, usar un insulto más corto.

Porque esa es una de las ventajas de twitter, que nos ha enseñado a ser estúpidos, insultantes y quejicas de una manera concisa, sucinta y directa. Nunca en la historia de la humanidad se habían escrito tantas pendejadas con tan pocas palabras (para pendejadas con muchas palabras, están los blogs). Gracias a twitter, de ahora en adelante los epitafios serán mejores, más ingeniosos e informativos. O tendrán hashtags, porque la gente seguirá siendo estúpida hasta la tumba.

Bueno, regresemos a twittear sobre comida, series y sexo anal.



P.S. De nada.

jueves, julio 05, 2012

De la nada.


Soñé contigo, cosa que no pasaba hace muchísimo tiempo.

Estábamos en una cama, tratando de dormir después de una fiesta. Como suele pasar en los sueños, estábamos ahí sin explicación. Yo miraba el techo sin hacer conversación para no volver aún más incómodo el momento. Supe que me quedé dormido y tú también (a dream within a dream). Desperté y te encontré recargada en mi pecho, respirando suavemente. No quise moverme para no despertarte, pero, como si me escucharas pensar, abriste los ojos y miraste directamente a los míos. Y sin decir nada, me besaste. Fue el beso más largo que jamás nos dimos.

El sueño saltó sin transición. Estábamos en un sauna, tu recostada de espaldas sobre mis piernas, la toalla cayéndote hasta la cadera. Y esto lo recuerdo bien (en cuanto desperté, escribí todo lo que pude sobre el sueño, mientras aún lo tenía fresco en la memoria): en tu espalda, dibujados perfectamente, estaban esos tres lunares, ese pequeño cinturón de Orión en el que no pensaba desde hace años.

Un nuevo salto: Un departamento cliché, platicando sobre todo y nada. Televisión al fondo, un libro en mi mano entrecerrado a media lectura. Tú preocupada por algo, yo levantándome y abrazándote diciendo palabras que no recuerdo, tu sonrisa, tímida al principio, franca y abierta al final.

Último salto. Caminando por la calle, tomados de la mano. Ibas a trabajar y te acompañaba a tu auto, estacionado a lo lejos sobre una calle llena de hojas secas. Usabas un saco que te quedaba enorme y acomodabas tu cabello corto. Parecías un niño vestido de adulto y te lo dije, reíste y tu cabello comenzó a crecer y crecer y tus ojos a iluminarse. Retiré los mechones que cubrían tus ojos y miré tu rostro resplandeciente. Eras hermosa.

Me alejé y mientras abrías la puerta de tu auto, te dije algo, no sé que fue, pero recuerdo la sensación y tranquilidad al decirlo. Me pediste que esperara y caminaste hacía mí. Me tomaste de la cara y mirándome a los ojos, me diste un beso, luego te alejaste sonriendo.

Eso fue todo, no recuerdo nada más. Por lo general, después de este tipo de sueños, el despertar suele ser agridulce por el choque repentino con la realidad. En este caso no fue así, simplemente sonreí tranquilo y agradecido. Volví a dormir y soñé sin recordar nada.

martes, mayo 22, 2012

Happy Birthday, asshole.

Hoy cumplo 35 años.

 Nunca le he dado importancia a mis cumpleaños. Hasta donde sé, esto viene desde que era niño; (no recuerdo alguna fiesta importante en mi honor). Una parte de esto es porque no le veo el mayor mérito a cumplir años; básicamente, lo único que uno celebra es no haberse muerto durante todo un año, logro que solamente unos cuantos miles de millones de personas alcanzan también.

 Pero este año es un poco diferente, tal vez se deba a que, no sé porque, siento que estoy exactamente a la mitad de mi vida, lo que significa, si tengo mucha o poca suerte (depende) que moriré a los setenta años, justo antes de la senilidad y la incontinencia, lo cual me parece perfecto. Suficiente se tiene con vivir con la mierda de los demás como para terminar viviendo en la propia.

Esto me lleva a otro asunto que me ha intrigado desde hace unos años: la crisis de la mediana edad. 

Sinceramente no sé si ya me la salté o -lo más probable- si me pegó desde hace mucho, porque sigo igual de idiota que a los veinte años. Sigo tatuándome, sigo andando en motocicleta, sigo leyendo comics, jugando videojuegos, diciendo y escribiendo barbaridades. Me gusta pensar que mi niño idiota interno está muy sano e intacto después de tantos años.

 Y decía que este año es diferente porque, con el tiempo, me he vuelto muchísimo más tolerante; por ejemplo, este año, por primera vez, hice visible la fecha en Facebook y por lo tanto, estoy recibiendo felicitaciones de muchos conocidos. Esto para mí es un logro, porque, básicamente, odio a casi toda la gente.

Esta tolerancia se ha extendido a muchas facetas de mi vida. He dejado ir muchas cosas, he deconstruido partes de mi personalidad y en general, estoy en paz conmigo mismo, y por consiguiente, con el mundo. A pesar de estar rodeado de idiotas la mayor parte del tiempo, estoy contento y con planes a futuro*. Por ejemplo, pienso ponerme hasta el culo el próximo viernes, que es mi fiesta anual con la gente que menos odio en el mundo y que a veces, en momentos de debilidad, llamo amigos.

*Hey, a mi edad, es un lujo planear algo a una semana de distancia.

Así que a la mitad de mi vida, en esas estamos; estoy contento y tranquilo, rodeado de gente que aprecio y me aprecia y, lo más importante, después de tantos años, tantos tropiezos y aciertos, sigo siendo yo, o mejor dicho, una mejor versión de mi mismo.



Mi mismo.



martes, marzo 20, 2012

Redención.

Tengo una nueva rutina en el gimnasio, una nueva meta a unos meses. Tengo una nueva meta en mi trabajo, también para dentro de unos meses. Construyo un nuevo futuro, uno muy diferente al que nunca había imaginado. Me deconstruyo para reconstruirme paso a paso. Desecho las partes de mí que ya no sirven y alimento las que me hacen más fuerte, las que me hacen avanzar; porque soy imparable, soy indestructible.

Pero entre todos mis nuevos planes personales, un viejo deseo persiste.

Redención.

Tan cerca y tan lejos.

Nunca he creído en señales y no empezaré ahora, pero hace unos días, dos cosas, sólo esas dos, cayeron de mis repisas, dos cosas a las que hace mucho tiempo no les prestaba atención.

Una es una vieja postal fechada el 20 de Febrero del 2003. La leo y sonrío. Viene de otro mundo, otro mundo que parece estar a novecientos años luz de distancia y no sólo a nueve.

La otra es una foto tomada en una costa en Portugal, fechada el 22 de Mayo del 2007. Al leerla, no sonrío. Ese mundo es más cercano, muchísimo más cercano de lo que pensé.

La leo y no sonrío, sólo puedo repetir lo que dice.


Hoy estás aquí conmigo.


Aunque no estés.

Aunque nunca vuelvas a estar.




jueves, marzo 15, 2012

lunes, marzo 12, 2012

Fucking fist to the fucking face.

Hace bastantes meses contaba sobre como noté que estaba hecho un cerdo:




Cuando me vi así, decidí bajar de peso y tratar de volver al semi estado decrépito que mantuve hace mucho tiempo. Hace casi un año de eso y pues lo he cumplido y sin contar unas semanas de hueva a fines/principio de año, he mantenido mi ritmo y sigo constante con el gimnasio y la alimentación.

He bajado unos doce kilos y hace unos días volví a entrar en una bermuda que no usaba desde hace unos cinco años. Se siente bien, como darle un madrazo en la cara a la entropía.







Ahora, vamos a ver si podemos noquearla.



jueves, marzo 08, 2012

Día Internacional de…oh Dios, aquí vamos de nuevo.

Según el doodle de Google de hoy, o es el Día de Las Manualidades con Bajo Presupuesto o El día Internacional de la Mujer.

Agregue brillantina y sopa de codito.


En lo personal, considero que “Día de la Mujer” es demasiado vago, en todo caso, debería celebrarse algo mucho más importante, como la vagi--

**sonido de disco rayado**

Wait, acabo de recordar que esto ya lo escribí hace un par de años y me doy cuenta que estaba a punto de escribirlo de nuevo. Esto me enseña dos cosas: que estoy ciclado y acabado y que la misoginia como gag cómico ya está muy gastado.

¿Y ahora qué voy a escribir?

¿Sobre las mujeres? ¿Esos seres incomprensibles, extraños y en cierta –mucha- forma, terroríficos?

No lo creo.

Y no escribiré sobre las mujeres por la misma razón por la que no escribo sobre política o arte: Porque no les entiendo un carajo.

Tampoco me colgaré de ese clavo ardiente de “A las mujeres no hay que entenderlas, hay que amarlas”, lo cual me parece muy estúpido, ¿Amar algo que no entiendes? De ser así, la humanidad estaría enamorada del 90% de las cosas. No, a las mujeres no hay que entenderlas ni amarlas ni idealizarlas por el simple hecho de ser mujeres; a las mujeres hay que tratarlas como seres humanos únicos, individuales, con virtudes y defectos. Y como las cabras dementes que son.

Porque es inevitable que en algún momento (a menos que uno sea puto y disfrute de ingentes cantidades de dulce sexo anal) uno termine enamorándose de una mujer y entonces sí, que Dios y los veinticuatro testículos de los doce apóstoles lo libren del martirio de tratar de entender a una mujer bajo esas condiciones. En esos casos, lo más conveniente y recomendado por la Convención de Ginebra, es cerrar los ojos y prepararse para el madrazo.

Porque no se engañen; con las mujeres, como con el vodka, las cosas siempre terminan en desastre. Pero, ¿no es acaso el mejor desastre del mundo?

Así que, ¡salud! Felicidades en su día, incomprensibles e imprescindibles cabras dementes.


martes, marzo 06, 2012

Confesión.

No amo la comida.

Claro, la comida me cae bien y nunca he tenido grandes diferencias con ella (más allá de la eventual infección estomacal y el conflicto de intereses sobre mantenerse dentro o afuera y el método de salida), pero amar la comida, sentir pasión y locura por ella, no, nada.

Soy de esas personas que rara vez sienten antojos mortales. Sí, muchas veces se me antojan cosas en específico, pero si no las tengo a la mano, con comer cualquier cosa, el hambre y el antojo desaparecen. En cuanto a alimentación, soy la persona más aburrida del mundo.

Y esto puede sonar extraño viniendo de un ex gordo (alguna vez pesé 94 kilos, y hasta hace un año pesaba 84) que literalmente comía puros antojos y porquerías diversas, pero creo que justamente ese modo de vida –y su posterior abandono- tuvieron la culpa de que ahora, la comida me de, básica y prácticamente, lo mismo.

Por ejemplo, llevo unas tres semanas con el apetito completamente muerto y he estado comiendo lo mismo todos los días: cereal por la mañana, atún a medio día y de nuevo cereal por la noche. Todos.los.días. Claro, el fin de semana me atasco de cerveza, whiskey y pizza, pero eso tiene más que ver con costumbres y rituales que con la comida per se.

Justo en unas semanas voy a cumplir un año de que empecé mi régimen alimenticio actual, que, para una persona normal, es horrible, insípido y soul-crushing, pero para mí, como el sociópata que soy, es completamente aceptable. Este régimen lo inicié de un día para otro, cortando de tajo con las porquerías y fritangas. Dicho cambio no me costó ningún trabajo y hasta la fecha no sólo lo he mantenido, sino que incluso lo he simplificado (antes preparaba las pechugas de pollo con ensaladas, verduras y condimentos; hoy sólo las aso a la plancha y las como así, en tres bocados, sin más, lo mismo con el atún, que si ando con ganas, le pongo media lata de verduras y ya).

Creo que es por eso que me es tan difícil entender porque la gente engorda y le cuesta tanto trabajo comer bien. Cuando escucho que alguien no aguanta más y se rinde ante un antojo (y se justifica de mil maneras) para mí no tiene sentido, ¿Si no querías ceder y comer eso, por qué no comiste algo más? y no se trata de fuerza de voluntad ni de dejar de comer, pero –repito-, la comida es comida y cumple la misma función, sólo escoge lo que menos daño te haga y ya.

Y para cerrar, no puedo dejar pasar una de mis mayores incongruencias y curiosidades: Después de aclarar que para mí una esponja y un bagel son iguales en cuanto a su capacidad para quitar el hambre, confieso que me gustan los programas de comida. Por ejemplo, me encanta el programa de Anthony Bourdain y Man Vs. Food, también los de comidas exóticas e incluso los tan de moda sobre pasteles y cupcakes. Supongo que es algo de morbo y curiosidad; me gusta ver como la gente disfruta la comida; me maravilla su amor y dedicación a ella, cuando a mí me vale tanto madres.

Soy un monstruo.


jueves, marzo 01, 2012

La larga marcha.

Estoy agotado. Física y mentalmente estoy agotado.

Me siento como Raymond Davis, el protagonista de “La Larga Marcha” de Stephen King, caminando, siempre caminando sin detenerse, por días, por meses, por años. Siempre hacia adelante, pensando, sin pensar, un paso más.

Dormir, trabajar, gimnasio, cansancio. Una repetición más, un poco de peso más.

Dormir, trabajar, pensar, cansancio. Un pensamiento menos, un poco de peso menos.

Para permanecer en el mismo lugar, hay que avanzar mucho. Aunque al final sólo haya una sombra, o nada. No importa, adelante, un paso más, un pensamiento menos.

Adelante. No hay final, nunca lo hay, sólo una sombra a lo lejos, ya llegaré.


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